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Comprar a granel está de moda

Comprar a granel está de moda

Alimentos
Teresa Carles 17 Marzo 2016

No hace tantos años las tiendas de consumibles vendían sus productos a granel, infinidad de víveres se compraban sin un "packaging" que disfrazase el producto: legumbres, cereales, vino, galletas, queso... la lista era casi interminable. Con la llegada de las grandes superficies de distribución y su casi competencia oligopolística (ya saben: menos tiempo para comprar, todos los productos, frescos o no, alojados bajo un mismo techo, prioridad a los alimentos procesados y comidas listas para engullir sin necesidad de cocinar, una obsesión por individualizar cada producto con su correspondiente plástico, párking gratuito...). Pues parece que hay luz al final del túnel, la fórmula que usaban nuestras abuelas está volviendo con fuerza, o como mínimo lo está intentando. La venta a granel, una tendencia que había quedado relegada a un segundo plano, casi residual, desde que los productos envasados se impusieron y que no hace mucho nos parecía anticuada, ahora satisface a un público que busca un modelo de consumo más racional que el de las grandes superficies. Seguramente muchos aún os acordáis de cómo iban a la compra nuestros padres y/o abuelos; con sus cestas, hueveras y botellas de cristal.

Los envases protegen los productos, aseguran la conservación e higiene de los mismos, ayudan a su identificación y facilitan su transporte y almacenamiento. Sin embargo, como todo en la vida, llevado a un extremo resulta excesivo. Entendemos que algunos envases son necesarios para mantener unas condiciones de conservación e higiene, pero muchos otros son completamente embalajes innecesarios. Este consumo excesivo de productos envasados se ha convertido en un problema medioambiental que debemos resolver entre todos.

Si analizamos las consecuencias de la "dictadura del packaging" veremos que esta tendencia ha hecho incrementar de manera desmesurada los residuos procedentes de la compra: para comerte unas galletas, es muy probable que tengas que desenvolver un cartón y un plástico antes de llegar al producto final. Si además a esto le sumamos que probablemente lo hayas transportado hasta casa en una bolsa de plástico, la cantidad de deshechos que se generan diariamente es escalofriante.

Centenares de miles de envases que cada día acaban en el cubo de la basura disfrazados de una supuesta comodidad para el cliente, y amparados en la necesidad de asegurar unas condiciones higiénicas, seguramente desorbitadas.

Movimiento "zero waste" que pretende disminuir al máximo el número de basura que generamos en nuestro día a día.

El uso de envases reutilizables, lejos de ser un cuento de hadas, es conveniente, barato, ecológico y por supuesto menos derrochador. Cada vez más personas se apuntan a la estrategia "zero waste" (residuo cero), un movimiento que pretende disminuir al máximo el número de basura que generamos en nuestro día a día. La gente quiere comprar alimentos y bebidas, pero no quiere comprar empaquetado. Y aquí, es donde entran con fuerza las tiendas a granel. Hasta hace poco, costaba encontrar tiendas que ofrecieran a sus clientes la posibilidad de comprar sus productos sin envases. Actualmente por todo Europa está habiendo un boom de comercios a granel de nueva creación. Algunos supermercados ya están incorporando zonas de compra a granel de café, cereales, pasta, fruta y verdura...

Incluso, en Alemania ya existe el primer supermercado sin envases (Original Unverpackt), su filosofía se basa en producir la mínima cantidad posible de basura.

Comprar a granel no es solamente bueno para el planeta, también los agentes económicos que participan en el proceso de comercialización a granel se benefician. Para los productores, los costes del "packaging" (diseño, material, proceso, tiempo...) pueden resultar rémoras insalvables que conviertan sus pequeñas empresas en inviables. La venta a granel hace posible, también que pequeños comerciantes puedan acceder al mercado vendiendo sus productos.

Por lo tanto, podríamos afirmar sin mucho riesgo a equivocarnos, que la venta a granel es socialmente más justa y que puede beneficiar a los pequeños productores y pimes Vs. grandes empresas que controlan el mercado alimentario.

Desde el punto de vista del consumidor final, la compra a granel nos proporciona más libertad:

  1. Podemos comprar únicamente lo que necesitamos. Tanto si compramos cantidades grandes o pequeñas. Esto nos permite por ejemplo hacer compras grandes una vez al mes, al trimestre o incluso al año, guardando sólo sacos o cajas grandes de la despensa. O también es muy ventajoso para los hogares con una o pocas personas y para las personas con recursos económicos limitados, como por ejemplo gente mayor. Es muy favorable para reducir el derroche de alimentos.
  2. Vemos lo que compramos, ningún "packaging" nos impide, o nos reduce, la visibilidad. La compra a peso nos permite elegir y ver el producto que vamos a consumir, su calidad y su estado.
  3. Y conseguimos librarnos de la lata de llenar constantemente la basura de envases y bajarla a la calle, (motivo de eterna discusión en las parejas de hoy en día y casi de divorcio).


Por todos estos motivos, la cosa está muy clara: más granel y menos embalaje. Renovando lo mejor de tiempos pasados y aplicando la innovación, se consiguen mejoras reales para el usuario, la sociedad y el planeta, a parte que el surtido es más variado de lo que a priori podríamos pensar. Comprar a granel es más ecológico y menos agresivo con el medioambiente, económico y socialmente más justo, más barato para el consumidor final y por si fuera poco, más "trendy". ¿Quién da más?

Teresa Carles