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Etiquetas: Aprende a leerlas y a saber interpretarlas

Etiquetas: Aprende a leerlas y a saber interpretarlas

Salud
Mireia Cervera 19 Diciembre 2016

Para poder seguir una dieta saludable y realizar compras seguras y responsables es importante que sepamos descifrar el etiquetado de los alimentos. Descubre en este post las claves para comprender de forma sencilla y clara toda la información que contienen las etiquetas de los alimentos que comemos.

Las etiquetas son el "carnet de identidad" de los alimentos.

Las etiquetas son el principal medio de comunicación entre los productores y el consumidor que nos permiten conocer: su origen, su modo de conservación, los ingredientes que lo componen y los nutrientes que aportan a nuestra dieta.

Cuando vamos al supermercado, pocas veces nos paramos a mirar las etiquetas de los alimentos que vamos comprando, todo y que contienen información básica sobre aquello que hemos escogido. Fijarse en las etiquetas debería ser un hábito en nuestras rutinas, ya que son una herramienta imprescindible para tener una alimentación saludable y responsable.

La lista de ingredientes y la valoración nutricional es lo que más interesa a los consumidores en España.


Un estudio reciente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente sobre el interés de los españoles por el etiquetaje de los alimentos puso de manifiesto que los consumidores consideran la información nutricional clave a la hora de definir su alimentación, pero se encuentran con dificultades a la hora de interpretar las etiquetas.

El mismo estudio mostró que lo que más interesa de una etiqueta es la lista de ingredientes, seguida de la valoración nutricional y de las propiedades específicas del alimento, por este orden. La norma general es que el etiquetado ha de ser claro y conciso y que nunca debe inducir a error al consumidor en lo que se refiere a características, composición, naturaleza, cualidades, cantidad, origen o modo de fabricación. A continuación las claves para aprender a leer las etiquetas nutricionales de los alimentos que consumimos. Conocer estos datos nos ayudará a escoger el ingrediente apto para nuestra dieta.

¿En qué debemos fijarnos?

1. La fecha de consumo preferente o, en el caso de productos muy perecederos por razones microbiológicas, la fecha de caducidad. La fecha no es necesaria en algunos productos, tales como frutas y verduras frescas, vinagre, sal, azúcar y productos de panadería o repostería que se consumen en el día.

2. Conservación o modo de empleo o preparación; es fundamental para obtener un plato sano y seguro, porque hay determinados productos que una vez abiertos no deben permanecer mucho tiempo en el refrigerador o deben conservarse a determinada temperatura para no caer en riesgo de contaminación.

3. La lista de ingredientes está constituida por la mención de todos los ingredientes en orden decreciente a su peso en el momento en que se incorporen durante el proceso de elaboración, incluidos los aditivos. Siempre deberán indicarse aquellos ingredientes que la normativa reconoce como susceptibles de provocar la mayoría de las alergias o intolerancias (huevos, lécteos, frutos secos...)

4. Dentro de la tabla nutricional:

Porción consumida: esto puede darnos una idea del tamaño de la ración que debemos ingerir.

Kcal o aporte energético: aquí conviene mirar el aporte energético de la porción o calcularlo prestando atención a las calorías que nos aportan por cada 100 gramos de producto. Un producto, por ejemplo, que tenga más de 200 kcal por cada 100 gramos es concentrado en energía y favorecerá una dieta alta en calorías.

Aporte de grasas: el aporte y el tipo de grasas es importante. Los gramos de grasas por cada 100 gramos no debería superar el 30%. Lo ideal es escoger aquellos con menos de 10 gramos por cada 100 gramos. Referente al tipo de grasas que brinda el alimento; si predominan las saturadas nos hablará de un producto desaconsejable si queremos cuidar la salud y el colesterol en sangre. Mientras que un producto cuyas grasas son en su mayoría ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados será beneficioso para el organismo en conjunto. No podemos olvidar si poseen grasas trans, para ello miraremos con atención la información nutricional y además revisaremos sus ingredientes: si figura entre ellos aceite vegetal hidrogenado o parcialmente hidrogenado, el producto posee grasas trans.

Un alimento se considera alto en grasas cuando contiene 20 gramos o más por cada 100 gramos.

Hidratos de carbono: también los visualizaremos por cada 100 gramos y en algunos casos, se detallan cuales del total son azúcares, siendo aconsejable que la mayor parte de los productos que adquirimos no representen más de un 10% de azúcares. Se considera alto 10 gramos o más de azúcar por cada 100 gramos.

Fibra:
el aporte de fibra es fundamental porque nos habla indirectamente del índice glucémico del alimento. La cantidad de fibra repercute en nuestra salud intestinal, en las defensas del organismo y en la saciedad que experimentamos al consumir el alimento. A diario debemos consumir unos 28 gramos de fibra. Un producto con una buena cantidad de fibra debe contener aproximadamente 10 gramos de fibra por cada 100 gramos.

Sal: cantidad de sal que contiene. Este número es particularmente importante para las personas que estén tratando de consumir menos sal en su alimentación. Un producto con más de 0.5 g de sal por cada 100 gramos es considerado alto en sodio.

Con toda la información que te hemos facilitado te animamos a que leas lo que comes porque sabrás más y comerás mejor, repercutiendo directamente en la salud de tu organismo.

Mireia Cervera Nutricionista grupo Teresa Carles Healthy Foods - Flax & Kale